Hay objetos que no necesitan explicación. Este es uno de ellos.
El de antes no es un cuchillo de colección ni una pieza de diseño. Es el cuchillo que merece estar en tu mesa — el que corta el pan sin aplastarlo, el tomate sin destrozarlo, y que alguien coge con la mano y entiende inmediatamente que es diferente.
De los que se quedan décadas. De los que se regalan a personas específicas. De los que, cuando los ves en una cocina ajena, preguntas de dónde salió.
Se fue antes de que pudiéramos contarlo. Si quieres ser el primero en saber cuándo vuelve, déjanos tu email.
Lavar a mano. Secar inmediatamente. No lavavajillas — los objetos que duran piden ese mínimo de atención.